Llegué y tomé asiento, vi la imagen de la Virgen y al fondo a Cristo Resucitado... y les pedí perdón por decepcionarlos de nuevo.
Les dije que llegaba ahí, con mis penas, con mis problemas, cuando todo está mal, y no cuando todo está bien, no agradezco del todo el hecho de que me bendigan con tu compañía...
Y volví, a pedirles paz, a pedirles que vuelvas, a pedirles que no muera el amor que aun sientes por mí.
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