Soy un manojo de nervios, no hay minuto en el que no piense en ti, en lo que estarás haciendo, pensando o sintiendo...
Me duele con el alma recordar tu sonrisa, tan sincera, tan brillante y plena, todo.
Te necesito.
La oración ha sido mi mejor aliado en este tiempo infernal, y seguirá siéndolo.
Sueño contigo y recuerdo los sueños anteriores, los sueños que tu has tenido, y le pido a Dios, que se vuelvan realidad.
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