Hice muchas cosas antes, para escucharte, para saber de ti... te llamé de teléfonos públicos, te llamé al colegio porque no podías saber si era yo o no, le preguntaba a Krisley cómo estabas, te veía escondido en cualquier lado...
El terapeuta me dijo que no lo hiciera más, porque debía madurar, dejarte sacar todo el dolor y el enojo, y aguantar el dolor, aumentar mi umbral de reacción ante el dolor...
Estoy aun en esa parte, y duele mucho, duele mucho no escucharte, llevar casi dos semanas en las que solo te he visto porque Dios es muy grande y me lo permitió.
Pero Él está conmigo, y eso es lo más lindo, que lo siento aquí, que tengo sus escrituras cuando lo necesito, y que sé que Él quería que me acercara a su divina presencia.
Te extraño casi tanto como te amo.
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