Suelo soñar contigo, el más lúcido de todos esos sueños se dio hace unas semanas.
Vivía sólo, y mi casa estaba en lo alto de un cerro. Fuera de ella habían más casas, y unos pequeños callejones de tierra entre una y otra. En algún momento de la noche salí, y empecé a subir, llegué a lo alto entre los callejones iluminados, y ahí estabas tu, tan espléndida, sonriente... te abracé, te tenía entre mis brazos y contemplamos el cielo, en él habían dos lunas, separadas una de la otra. Fue ese momento el instante perfecto, tu y yo juntos, entrelazados, viendo ese espectáculo astral.
Te extraño demasiado mi bella durmiente.
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